viernes, 7 de junio de 2013

Conflictos Extranjeros de Mexico Independiente

LOS CONFLICTOS INTERNACIONALES

Aprovechando la debilidad e inexperiencia de nuestro país, Francia declaró a México la guerra para reclamar el pago por los daños y perjuicios que las continuas pugnas entre los mexicanos causaban a los ciudadanos franceses radicados en México, por lo que exigía una suma de 600 000 pesos.
El gobierno de México se negó a pagar y Francia bloqueó todos los puertos del país, lo que acarreó graves consecuencias a la débil economía mexicana.
En octubre de 1838, Francia envió a su contralmirante Carlos Baudin a negociar la cantidad de 800 000 pesos, superior a la original, pero no se aceptó esta exigencia; entonces la flota francesa abrió fuego sobre San Juan de Ulúa, que se vio obligado a capitular de inmediato.
El gobierno mexicano organizó un ejército al mando del general Santa Anna, que no pudo obtener victoria alguna. Se tuvo que firmar la paz el 9 de marzo de 1839, porque la guerra costaba más que el pago reclamado. Nuestro país perdió en esta guerra más de cinco millones de pesos y además tuvo que pagar los 600 000 pesos que originalmente se exigían.
El pueblo llamó a este conflicto la "guerra de los pasteles", porque una de las cuentas era de un pastelero que decía le habían robado 60 mil pesos en pasteles durante un motín.

LA PÉRDIDA DE TEXAS

México había otorgado concesiones amplísimas para colonizar la región de Texas a colonos estadounidenses, quienes, con el paso del tiempo, se fortaleció su economía y se negaron a obedecer las leyes mexicanas, provocando disturbios y rebeliones a favor de su independencia.
Texas era parte del estado de Coahuila y estaba poblada también por mexicanos. Cuando Vicente Guerrero expidió un decreto que prohibía la esclavitud, hubo un descontento entre los esclavistas norteamericanos establecidos en Texas, que buscaron el apoyo de Estados Unidos. Este país vio la oportunidad de anexar esta inmensa extensión a su territorio y apoyó la rebelión de los colonos estadounidenses.
En 1836, Antonio López de Santa Anna, presidente de México en ese entonces, equipó un ejército de 6 000 hombres para salir a combatir a los rebeldes texanos y logró ocupar San Antonio Texas. Después, se dirigió a la zona conocida como el Álamo y tomó el lugar tras un sitio que duró 13 días. Los mexicanos ganaron la batalla, con 257 muertos de las tropas texanas, entre los que se encontraba el jefe Barret Travis.
Con la batalla de San Jacinto (21 de abril de 1836) la suerte de los mexicanos cambió. El ejército mexicano fue derrotado y Santa Anna fue hecho prisionero.
El Congreso mexicano aceptó la separación de Texas a petición de Santa Anna, quien sólo así logró su libertad.
Los Tratados de Velasco, que señalaron el fin de la guerra, comprometían a Santa Anna a no tomar las armas contra Texas, suspender la retirada del ejército mexicano hasta el río Nueces primero, y después hasta el río Bravo.
Los Estados Unidos de América, no conformes con haber anexado Texas a su territorio, declararon la guerra a México en 1846 para apoderarse de Nuevo México y California.
Los norteamericanos hicieron un plan para llevar a cabo su ofensiva, que consistía básicamente en dos puntos: atacar por mar y tierra. Por mar, la armada estadounidense bloquearía todos los puertos del golfo de México para impedir que México recibiera ayuda del exterior, y por tierra se formarían tres ejércitos: el del río Bravo, al mando del general Zacarías Taylor; el del centro, bajo las órdenes de John Ellis Wool, y por último el del oeste, comandado por Stephen Kearnery.
El presidente José Joaquín Herrera designó jefe del ejército mexicano al general Mariano Arista, pero fue vencido por los invasores; entonces se llamó nuevamente a Santa Anna, y se le nombró presidente del país y jefe del ejército.

Santa Anna encabezó la batalla de la Angostura, favorable a nuestras fuerzas, pero cometió el error de no acabar con el enemigo, al que dejó reponerse, y abandonó el campo de batalla.




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