LOS CONFLICTOS INTERNACIONALES
Aprovechando la debilidad e inexperiencia de nuestro país,
Francia declaró a México la guerra para reclamar el pago por los daños y
perjuicios que las continuas pugnas entre los mexicanos causaban a los
ciudadanos franceses radicados en México, por lo que exigía una suma de 600 000
pesos.
El gobierno de México se negó a pagar y Francia bloqueó
todos los puertos del país, lo que acarreó graves consecuencias a la débil
economía mexicana.
En octubre de 1838, Francia envió a su contralmirante Carlos
Baudin a negociar la cantidad de 800 000 pesos, superior a la original, pero no
se aceptó esta exigencia; entonces la flota francesa abrió fuego sobre San Juan
de Ulúa, que se vio obligado a capitular de inmediato.
El gobierno mexicano organizó un ejército al mando del
general Santa Anna, que no pudo obtener victoria alguna. Se tuvo que
firmar la paz el 9 de marzo de 1839, porque la guerra costaba más que el pago
reclamado. Nuestro país perdió en esta guerra más de cinco millones de pesos y
además tuvo que pagar los 600 000 pesos que originalmente se exigían.
El pueblo llamó a este conflicto la "guerra de los
pasteles", porque una de las cuentas era de un pastelero que decía le
habían robado 60 mil pesos en pasteles durante un motín.
México había otorgado concesiones amplísimas para colonizar
la región de Texas a colonos estadounidenses, quienes, con el paso del tiempo,
se fortaleció su economía y se negaron a obedecer las leyes mexicanas,
provocando disturbios y rebeliones a favor de su independencia.
Texas era parte del estado de Coahuila y estaba poblada
también por mexicanos. Cuando Vicente Guerrero expidió un decreto que prohibía
la esclavitud, hubo un descontento entre los esclavistas norteamericanos
establecidos en Texas, que buscaron el apoyo de Estados Unidos. Este país vio
la oportunidad de anexar esta inmensa extensión a su territorio y apoyó la
rebelión de los colonos estadounidenses.
En 1836, Antonio López de Santa Anna, presidente de México
en ese entonces, equipó un ejército de 6 000 hombres para salir a combatir a
los rebeldes texanos y logró ocupar San Antonio Texas. Después, se dirigió a la
zona conocida como el Álamo y tomó el lugar tras un sitio que duró 13 días. Los
mexicanos ganaron la batalla, con 257 muertos de las tropas texanas, entre los
que se encontraba el jefe Barret Travis.
Con la batalla de San Jacinto (21 de abril de 1836) la
suerte de los mexicanos cambió. El ejército mexicano fue derrotado y Santa Anna
fue hecho prisionero.
El Congreso mexicano aceptó la separación de Texas a
petición de Santa Anna, quien sólo así logró su libertad.
Los Tratados de Velasco, que señalaron el fin de la guerra,
comprometían a Santa Anna a no tomar las armas contra Texas, suspender la
retirada del ejército mexicano hasta el río Nueces primero, y después hasta el
río Bravo.
Los Estados Unidos de América, no conformes con haber
anexado Texas a su territorio, declararon la guerra a México en 1846 para
apoderarse de Nuevo México y California.
Los norteamericanos hicieron un plan para llevar a cabo su
ofensiva, que consistía básicamente en dos puntos: atacar por mar y tierra. Por
mar, la armada estadounidense bloquearía todos los puertos del golfo de México
para impedir que México recibiera ayuda del exterior, y por tierra se formarían
tres ejércitos: el del río Bravo, al mando del general Zacarías Taylor; el del
centro, bajo las órdenes de John Ellis Wool, y por último el del oeste,
comandado por Stephen Kearnery.
El presidente José Joaquín Herrera designó jefe del ejército
mexicano al general Mariano Arista, pero fue vencido por los invasores;
entonces se llamó nuevamente a Santa Anna, y se le nombró presidente del país y
jefe del ejército.
Santa Anna encabezó la batalla de la Angostura, favorable a
nuestras fuerzas, pero cometió el error de no acabar con el enemigo, al que
dejó reponerse, y abandonó el campo de batalla.
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